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Tokyo Blues
Escribe: PatoSan
,Decía García Lorca en uno de sus poemas ¡Cuando llegue la luna llena me iré a Santiago/ con el mar ahogado en la arena iré a Santiago/ cuando la palma quiera ser cigüeña iré a Santiago/ Oh...
Tokyo Blues
Japón — sábado, 23 de agosto de 2008
Bueno ella no viaja y dice que sufre angustia cuando llega el periodo estival, ansiedad de no hacer nada, que sufre malestares de solo pensar que cuando se vaya nada va a funcionar, le causa stress, mareos y dolores de cabeza no sentir el ring ring del telefono móvil que lleva al cinto atado como una pistola de agua.
Bueno, en una ocasión estuvo de vacaciones por unos pocos días y cuando volvió estaba peor, traía un síndrome vacacional grave y agudo, no había quien la aguantara. Estuvo enferma una semana y a partir de ahí decidió no salir nunca mas a sufrir y padecer dias de ocio y desesperación laboral. Mi viaje comenzó en esta Isla volcánica (Tenerife) llamada las Fortunatae Insulatae en tiempos de Plinio, un archipiélago situado en el océano Atlántico, muy cerca de Africa y de la luna.
Un largo recorrido a partir de aquel dia y mi viaje prefabricado con una escala en Barcelona y otra en Ámsterdam que me llevaría al país del sol naciente en un vuelo que duro 200 horas y 5000 minutos durante el cual viajaría totalmente incomunicado e invisible, rodeado de familias japonesas que regresaban a su país a finales de mayo. Como un condenado en el avión de Lucifer, iba sentado entre 2 momias masculinas de ojos rasgados que permanecieron inmóviles hasta que el avión tocó tierra: solo abrieron la boca para pedir vino cuando la azafata les preguntaba si deseaban algo mas. Afortunadamente tenía una novela de Haruki Murakami y con Tokio Blues me sentí en compañía y dejé que las horas pasaran sin penas y con mucha curiosidad e interés por lo que me esperaba.
En este arranque de locura no puedo dejar de mencionar la figura principal en este relato, sin su complicidad, sin su cariño, su benevolencia, su condescendencia, habría sido imposible realizar este sueño y ella lo sabía, era un secreto para dos de hacía mucho tiempo. En el silencio de la noche acaricié sus cabellos con delicadeza y le dije que era la mas hermosa, la mas servicial, que no me importaba si no decía mucho, si era Clásica o le gustaba el Oro, que siempre la llevaba conmigo en la cartera para tenerla cerca, que la cuidaba, que se fiara de mi responsabilidad, seriedad y le hice una vez mas promesas de fidelidad, de amistad eterna, que sería un good boy y tendido en su regazo deje que su silencio me diera la aprobación final.
No dijo nada, guardó silencio como siempre, ella es asi, una amante fiel e incondicional que al comienzo siempre me dice que ¡Siii! y luego me recuerda el cariño prometido con sentencia fiscal e intereses al 20% . A veces me asalta la duda si me quiere por lo que soy o por el dinero que no tengo; Mademoiselle Visa Card.
Llegamos al aeropuerto de Osaka a las 006 de la mañana que es un horario excelente para llegar a cualquier ciudad y comenzar la jornada con entusiasmo y buen humor a pesar de los efectos del jet lag que son como la resaca de una noche de juergas con alienígenas. Un aeropuerto muy moderno y funcional, de fácil acceso comparado con el de Narita en Tokio, buena ubicación, comunicación y práctico para desplazarse a Kyoto, Nara, Kobe, Hiroshima, Tokio, Osaka y otros lugares de interés. Tenía 15 días libres descontando los 2 que perdía en recuperarme de esta maratón aérea. Mi fascinación por conocer este milenario país venia ya de antes de la guerra, cuando hojeando una revista en Ibiza leí un artículo acerca de Kyoto que despertó todo mi interés y curiosidad. Luego una amiga holandesa me contó de su vista y me asustó con sus apreciaciones respecto a lo caro que era todo en aquel país. Pero ya saben que los holandeses son calvinistas y tienen fama de ser tacaños así que con el tiempo me fui haciendo a la idea de que podría ser menos caro de lo que ella decía.
El viaje estaba sobre todo centrado en la visita a esta ciudad, conocer sus barrios antiguos, sus callejones secretos, sus parques, su teatro, su música y por el mundo de las mariposas vestidas de seda que habitan en su interior. Kyoto se viste de novia cuando florecen los cerezos, y es la novia encantada de niños y adultos en la época del Sakura que puede ser en Abril o Mayo, una fecha indefinida que para el viajero resulta siempre un juego de azar.
Bueno yo llegué en mayo cuando no había ningún dia de Sakura pero si mucha gente caminando por sus calles y deduje que tenían que ser algunos millones pero me quedé corto cuando supe que el país tenia una población de 127 millones, 3000 islas y 3000 onzen o baños termales. Es decir que mi visita era tardía y había perdido esta fiesta de contemplación, de alegría e interés que inunda el corazón de todo el país cuando los cerezos sonríen, los cuervos y cuervas se cortejan y las abejas le entregan su amor incondicional a todas las flores.
Lo primero que se toma en cuenta antes de viajar al Japón es comprar el Japan Rail Pass en el país de origen que será sin duda alguna la mejor inversión que podrán hacer sin tener conocimientos de la subida o bajada de la bolsa de valores internacionales ya que un viaje de ida y regreso Toykio Kyoto, puede superar los 200 euros, de lo contrario tendrán una Visa anoréxica, plañidera y contagiada cuando vuelvan de regreso a casa. Los yenes vuelan por miles cuando uno se sube a un tren en este país e incluso para los japoneses representa el articulo mas caro en el diario vivir.
Y si alguien quiere reglarle un viaje a la noviecita en el bello y famoso Shingkansen, que no se incluye en el Rail Pass por cierto, esta tiene que jurarle amor eterno para que el noviecito se olvide de lo que tendrá que desembolsar con la cara sin corazones d'amour Densya significa tren y EKY estación ¿Dónde esta la estación? Bueno, bueno, si no preguntan esta frase con una sonrisa, escrita al revés, pensada al revés, sin artículo ni plural, sin pasado ni futuro, nadie les va a entender y aunque echen humos por las narices cortésmente les dirán que no entienden lo que tampoco ustedes entenderán. Y si están perdidos en al andén y preguntan cual es el tren que va a Nagoya pueden terminar en Toshima que es una isla a 130 kilómetros de incomprensión y alteración celular y arterial.
Bueno con mis mejores intenciones y deseos me dirigí a la Eky para actualizar mi Tarjeta de de tren y continuar hacia Kyoto en busca de un desayuno celestial. Registré mi bolsa varias veces y casi muero de desesperación en el intento; ¡La había olvidado! ¡Merde!¡Shit! y todas las maldiciones y exabruptos que encontré eran pocos en este incidente fatal, esta condena y pecado inesperado y sus consecuencias que les contaré en otra ocasión de lo contrario no podré terminar estas líneas de la emoción que me embarga cuando me acuerdo..
Así llegó mi segundo viaje a este país, esta vez vía Paris y con destino Tokio, siempre con ilusiones y fantasías nuevas después del anterior que resultó accidentado por un descuido casual que me costó lágrimas, cavilaciones y dolores de pie, bolsillo y cabeza. Esta vez tenia la cabeza (casi) en su sitio, la llevo pegada con cemento para no olvidarla, mejor información, estaba mejor planificado y ya no me sentía tan solo ni perdido para continuar con lo que deje inconcluso.
El calendario señalaba el primer dia del mes de abril, mes del Sakura, que significa "cerezos en flor", cuya belleza y corta vida ha sido inspiración de poetas, músicos y escritores y esta unida a la cultura, tradición e historia del Japón. Una época mágica que refleja una relación de amor y fraternidad entre las flores y su gente una vez al año y desata un estado de admiración y curiosidad en todo el país. Para mi no dejaba de ser un arribo fortuito al país del suchi, justo cundo los cerezos estaban totalmente florecidos y las calles tenían el embrujo de Blanca nieve y los 7 japonesitos. Solo faltaba conocer una geisha y morirme feliz en sus brazos para infelicidad de mi Jefa que estaría contando los días que me faltaban para que el mundo continuara girando sin alteración.
En mi viaje anterior llegué a finales de Mayo y los días del Sakura eran solo un recuerdo fugaz. Por aquel entonces yo no sabía ni imaginaba lo que este cambio de estación significa en el país de las geishas. Hay un ambiente de felicidad, de gozo y placer, de amores nuevos, de esperanzas nuevas, de promesas e ilusiones nuevas, de cambios, de sueños, de mejoras laborales, de salud eterna, de estrellas con alma que llenan las calles de alegría y jolgorio y también penas, tristezas y melancolías cuando cae la ultima flor.
Por todas partes se ve gente admirando los árboles vestidos de novios que con su follaje blanco le dan la bienvenida a todos los pájaros, mariposas y abejas que liban sus néctares con deliciosa atención, tocan con delicadeza sus hojas, se acercan para sentir el aroma de su interior, buscan su amistad, su protección, su frescura, su complicidad. En los parques se congregan familias, amigos, se ve gente con sacos de dormir, bebidas, comida y duermen y comen bajo sus ramas en una especie de pic-nic sakura-felicidad. Se sientan a charlar hasta que oscurece y muchos duermen y sueñan bajos sus ramas con un futuro mejor, un amor eterno, hijos, viajes, menos horas en la oficina, mientras otros afinan pinceles y pinturas y estampan en sus telas el paisaje florido de un dia mágico que han estado esperando impacientes desde la temporada anterior. Los mayores pasean una y otra vez en contemplaciones concientes que aquel día el tiempo no lleva reloj y se hacen cientos de fotos y el amor es casi universal mientras las hojas van cayendo tiernamente como las lagrimas del amor y pronto se convertirán en un ayer . Una experiencia que difícilmente los visitantes lograran comprender, un rito casi sagrado, una ceremonia de sentimientos que gratifica el alma y las esperanzas, un cúmulo de emociones nuevas, una fiesta nacional, un regalo de la madre natura para un modesto viajero como yo.
Caminar en aquel momento por sus calles plateadas, sentir la brisa de un aire fresco y primaveral, percibir los aromas y colores era vivir una fantasía de niño bueno y cuando el dia estaba despejado se podía ver la cima del volcán Fuji-san, la montaña sagrada para los japoneses, con sus casi casi 4000 metros de altura y belleza que inmortalizara Kurosawa en uno de sus films donde la gente mayor iba a morir y que por cierto no dejaría de conocer.
Era el amanecer de un domingo algo oscuro y frío al otro lado de la luna en Tokio capital cuando mi despertador biológico continuaba con sus crisis de sueños y pesadillas, de latitudes y paralelos desconocidos y me despertaba sin compasión mientras el resto de la población dormía placidamente y soñaba alegremente con volver a trabajar. Mi jefa ocuparía aquí un puesto de capataz, jefa de obras, por su aspecto y carácter dijo una voz en las tinieblas..
Un atisbo por la ventana del hotel fue la señal para vestirme de turista y salir a recorrer calles y avenidas, descubrir las sorpresas que me deparaba la gran capital que con sus 12 millones de habitantes y mas de 20 con sus alrededores no deja indiferente a nadie y me desconcertaba igual que la vez anterior, sin saber por donde comenzar. Tokio está dividido en prefecturas y barrios que por la densidad de su población y las distancias, son a nuestros ojos grandes ciudades. El mejor medio de transporte son las piernas y si estas fallan el metro que se desplaza con una puntualidad digna de observación; se pueden contar los segundos que faltan para verlo llegar en el horario indicado con relojes de precisión Made in Japan of course. También hay buses pero si no saben leer los letreros en Kanji pueden terminar en cualquier lugar menos donde quieren ir. Un taxi es una buena ocasión para impresionar a la abuelita con un chofer de guantes blancos que abre las puertas al revés y también para ver volar sin esfuerzo unos 50.000 yenes plus o unos dólares 50 de color desolación.
Caminar por sus arterias, observando el comportamiento de sus habitantes, el silencio de una multitud, el trafico ordenado, sin ruidos ni trifulcas, los servicios impecables de cualquier café, la atención magnificada al cliente de un gran almacén, los saludos de bienvenida al entrar, la cortesía con reverencias y sonrisas, la delicadeza de los envoltorios de papel, la artesanía en decorar los escaparates, la salida en bandada de los oficinistas a la hora del lunch etc, es una rica experiencia y una forma de ir conociendo parte de la ciudad y las costumbres de su gente aunque dudo mucho que se logren descubrir tantas peculiaridades para nuestros ojos y mente occidental. ¿Sabían porqué tan pocas mujeres llevan hoy kimono en Japón? ¡Porque es un agobio ir al baño! Por ejemplo, todos comen con rapidez a la hora del almuerzo, una tradición que parece venir del tiempo de los samurai, es decir no hay tiempos para grandes charlas ni entretenimientos, solo tienen una hora para salir corriendo en busca de los fideos y las sopas que tanto les agrada. Sin olvidar el ruido que hacen cuando toman sopa, ¡slurp, slurp, slurp! y esto se debe a que está caliente y se saborea mejor cuando la temperatura del líquido casi quema los labios.
Tampoco es raro ver mujeres que se tapan la boca al reírse, otra costumbre antigua poco común hoy en dia en las mujeres modernas, pero que aun permanece y tiene sus orígenes cuando las mujeres se teñían los dientes de negro y tenia un sentido de etiqueta y decoro femenino. Durante la época Edo 1600-1800 todas las mujeres casadas se teñían los dientes de negro y se daban besitos de drácula. Freud decía que cubrirse la boca era una exhibición de conducta infantil. Hoy ninguna mujer adulta japonesa lo considera de ese modo. Comer con palillos is fun y los japoneses admiran al "gaigin" que sabe comer con estos elementos y sin embargo fueron introducidos de China en el periodo Nara 710-794 y era la forma correcta de comer que aun sigue vigente, es decir no se come con las manos sino con los palillos por lo tanto comer caminando en la calle es una barbarie de los" menos civilizados". Hasta aquel dia yo tampoco sabia que mis grandes orejas tenían una función tan importante aparte de escuchar, pero que aquí tenían una relevancia con orígenes casi sagrados y eran muy apreciadas por la población. La gente se congratula cuando conoce alguien con las orejas grandes. Se dice que tienen un potencial de llegar a ser ricos. Esta aseveración viene de la figura del Buda que según cuenta la leyenda nació con grandes orejas para escuchar a dios y las revelaciones naturales. Hay siete dioses de fortuna familiar en la tradición japonesa y todos tienen orejas grandes. Menos mal que hay seguridad ciudadana en sus calles de lo contrario me las cortarían para pedir rescate.
Si los chinos tienen la misma creencia, entonces denlo por seguro que no visitaré ese país en los Juegos de la Mentira, porque lo mas probable es que allí se coman las orejas con arroz para ser mas ricos. En todo caso, a mi que me registren en esta historia, porque mis orejas solo tienen registros musicales y el gordito Buda no me tomó en consideración en cuanto a ser rico.
Asakusa es el barrio antiguo que todos los visitantes deberían conocer, con un ambiente del pasado, aquí se encuentra parte del Tokio tradicional; destaca el Templo de Sensoji fundado en el 628, el mas antiguo y venerado en Tokio, el teatro de Asakusa con diversas representaciones teatrales, una calle paralela llena de tiendas y llena de gente, el santuario de Asakusajinja y un edificio de construcción bastante particular. Se trata de un edificio moderno en forma de jarra de de cerveza, lo atraviesa un río y también miles de mutantes cada dia y en sus alrededores hay muchísimos lugares para comer.
El barrio es muy concurrido por cierto incluso cualquier días de semana, es decir no se les ocurra ir el fin de semana porque entonces se encontraran con miles de japoneses en filas kilométricas, mas los amigos y familias, novios y cuñados mas amigos del cuñado, niños jugando al yo-no y turistas apurados y nerviosos por ver todo lo que no ven en un viaje de "Conozca Japón en 10 días".
Akihabara es donde se encuentra la calle eléctrica, un barrio bullicioso donde los freaks de las cámaras digitales, radios, relojes, ordenadores, muñecas que enseñan japonés, Ipod, mini TV y filmadoras, encuentran lo último de la electrónica nipona. Las calles principales se cierran al tráfico el domingo y se pierden horas y lugares de mayor interés mirando y buscando una barbie traductora japonés español o un ordenador con teclas en japonés. Además tiene una avenida especializada en instrumentos musicales para sacarse el stress con una melodía de Hare Krishna mientras se espera al marido/novia que entra y sale desesperado en busca del último stress.
Olvidaba contarles que en Japón los locales comerciales permanecen abiertos todos los días de la semana..
Roppongi es un centro internacional, está lleno de locales nocturnos y embajadas por lo tanto allí se dan cita los residentes extranjeros que no quieren saber nada de los turistas preguntones que buscan un lugar barato para tomar un café. Ikeburo sigue siendo otro de los barrios vibrantes de la gran capital y sus calles esta siempre animadas, en Ginza se concentran grandes almacenes y boutiques con tiendas y locales de consumo a precios elitistas donde las damitas de ojos rasgados hacen cola para comprarse la ultima cartera de Vuitton o los zapatos de taco alto y precio mas alto de Miss Wong con los cuales apenas pueden caminar.
Hay un interés generalizado en tener artículos de marca en este país y aun cuando estas damitas tengan que trabajar horas extras incluso en compañía de algún señor mayor o un préstamo de papa, no dejan de pagar precios exorbitantes y lucen orgullosas un bolso de Prada de 700 euros, las ultima gafas de Gucci por 400 y de esta forma se sienten integradas en la clase media del Japón rico. Otra curiosidad es que en todos estos barrios hay gente joven en la calle que regala pañuelos de papel que llevan una propaganda que nunca llegué a traducir pero son muy prácticos y útiles para recordar donde uno perdió el tren. En Ginza se encuentra el Mercado de Tsukiji, que es el mayor mercado de pescados de Japón, este mercado merece la atención de aquellos curiosos que quieran ver algo distinto ya que se trata de un macro centro con la variedad mas grande de pescados que uno se pueda imaginar y aunque yo no nací en el Mediterráneo pero me gusta el mar y tengo alma de marinero, con legaña en los ojos me fui en busca de los habitantes marinos.
Hay que madrugar para ver el mercado en acción y disfrutar de la cantidad de puestos en su interior donde los vendedores se desplazan en carros eléctricos (algún exagerado contará que eran aviones) para que se den una idea de su dimensión. Aquí se encuentra la ballena de Jonás, el tiburón Jaws, el calamar gigante de Java, atunes de Cuba, pirañas del Amazonas, sardinas de Marruecos, bonitos de España, feos de Mali, algas del Peru, salmones de Chile, langostas de Papeete, tiburones de Australia (la sopa de aleta de tiburón es considerada una delikatessen) peces de colores de las Maldivas, crustáceos y mariscos de todo el mundo incluso peces vivos ubicados cuidadosamente en cajas con agua purificada y santificada.
A Shibuya me hubiese gustado llegar a pie que es como se conoce una ciudad pero aquí no tenia utilidad ni razón y me desplacé una vez mas en el " chikatetsu" que temprano por la mañana va abarrotado de gente y tiene en las estaciones principales "empujadores" que comprimen a los sufridos viajeros como en una lata de sardinas. Me llamó la atención ver gente durmiendo en sus vagones tanto de mañana como de tarde y se debe a que tienen un viaje agotador que comienza con prisas en la mañana y cansancios y sueños atrasados por la tarde, un viaje que puede tardar casi 2 horas hasta llegar al trabajo y los mismo cuando regresan a casa sobre todo si han bebido algunas copas después de la jornada.
La seguridad que ofrece el tren es otro de los alicientes para quedarse dormidos ya que muy pocas veces alguien se roba una bolsa o una cartera, sin olvidar el confort que ofrece en verano cuando las temperaturas suben a 30 grados, muy fresco y ventilado y la agradable calefacción en invierno que sale como fantasma debajo de los asientos y que invita a entregarse en los brazos de Morfeo. Siempre les despierta un reloj digital laboral que funciona como un agente secreto con total precisión. De mal gusto y falta de respeto sería escuchar a un marciano hablando con el móvil y molestar con un ring- ring invasor un sueño con Madonna. Tambien hay compartimentos solo para mujeres y aun cuando los hombres son en general tímidos sufren arrebatos manuales cuando van muy apretados y les da por tocarles el trasero a las pequeñas que se asustan ya que no las toca nadie salvo cuando hay temblores.
Un día entró un luchador de sumo, bueno ya saben, esos hombrecitos gigantes que se empujan como niños grandes en un círculo pequeño, todo con mucha ceremonia con un señor vestido a la usanza antigua que hace de arbitro con un peine que parece una servilleta de plástico, bien peinaditos con un moño de la abuela, bañaditos y con buenos modales como les educó la mamá. Se tiran un poco de sal para condimentar la acción y tienen unos cuerpos gigantes y bien alimentados que nadie podría imaginar en Bangladesh.
Se desayunan con 5 litros de sopa, 3 kilos de arroz blanco al dente, 20 huevos pasados por agua y otros 20 fritos con cebolla y apio para ir teniendo algo de apetito al medio dia. Era un joven de unos 20 años, mas bien delgado de unos 100 kilos de peso, vestido con una bata tipo kimono masculino con su moño bien peinado y cuidado, sin barba por supuesto, calzaba unas chanclas y tenia el cuello redondo como el de una serpiente embarazada. Llevaba inocentemente un par de auriculares Ipod con los cuales escuchaba música de Pavarotti y el único que le observaba de forma "descortés" era yo. En Japón nadie observa a nadie con indiscreción, tampoco se miran a los ojos sino al pecho para mantener una relación armoniosa, y le dan al interlocutor un grado de superioridad para causar mejor impresión. Por lo tanto conocer a alguien siendo extranjero es sumamente difícil a menos que sea Al Pacino o Ronaldinho. Yo conocí un par de hermanitas de la caridad con un espejo retrovisor las cuales me contaban que los luchadores de sumo eran respetados, famosos, ricos y tenían un gran atractivo erótico para ciertas mujeres. Bueno yo soy algo ciego, pero no vi a ninguna chica que le lanzara miradas amorosas, gestos coquetos, sonrisas tentadoras o alguna insinuación con señales secretas.
Nada de particular en Japón, donde las emociones no se demuestran en público me contaba Asako en una de nuestras charlas y asi fui entendiendo poco a poco la reacción que provoca ofrecer un regalo. Este no será nunca abierto delante de la persona que lo ofrece y aun cuando sean felices con el regalo son incapaces de mostrar sus sentimientos en presencia de la persona invitada. Por lo tanto tampoco se sabe cuando una mujer esta feliz con un cumplido o enojada y ofendida porque el cumplido es poco original.
Mas tarde me enteré que el dream de las jovencitas casamenteras japonesas es conocer un salary man, ellas por su parte no deben pasar de los 30 años, porque entonces el tren rápido ya pasó y la estación nupcial la encontraran cerrada hasta la eternidad. Un "salary man"es un asalariado con el cual pueden casarse y vivir con seguridad el resto de sus vidas. Estos salary men se reconocen porque van todos uniformados, vestidos de negro o azul, camisa blanca y corbata y llevan un maletín de ejecutivo donde llevan un plátano, un peine y un fijador gel para los cabellos. El maletín negro les sirve además para llevar una revista casi infantil llamada manga, algo así como un Pato Donald 2000, alguna revista porno o para guardar la cáscara del plátano y el móvil ultima generation. Hoy en dia hay cada vez más mujeres jóvenes con un buen trabajo que no quieren ser madres con hijos o empleadas del marido y gastan su dinero viajando o comprando ropas y vestidos en lujosas tiendas y boutiques. Shibuya era mi barrio preferido para tomar café, aquí se encuentra la vida Coppelia y se ven lolitas vestidas como la novia del Pingüino en Gotham y jóvenes tokyotas con los pelos brillantes de ideas nuevas y transgresoras vestidos a la ultima moda en busca del mas allá. Esta es la zona de la japanese fashion, aquí se exhibe lo último que se llevara en el 3000, tiene largas avenidas donde los jóvenes y menos jóvenes quieren vestir elegantemente como James Bond o algo mas cómodo como el primo del Pingüino.
En una ciudad tan grande y tan populosa como Tokio es raro ver un coche policial ni menos policías. Da la impresión que no existe, y la población está orgullosa de su seguridad a cualquier hora del día y de la noche. Cuando yo estuve, en el informativo de la tele mostraban una banda de ladrones de metro, carteristas y que por cierto no eran japoneses sino chinos malos; tambien los hay buenos como el monje "saltamontes"o la atleta pequeñita que ganó una medalla de galleta en los últimos Juegos Olímpicos.
Marunouchi es el barrio donde se encuentra la estación de tren, construida de estilo renacentista se parece por cierto un poco a la estación de Ámsterdam. Caminando y a pocos minutos a pie ( muchos para el que no le guste caminar) se llega al Palacio Imperial que se atraviesa por un puente de doble estructura, rodeado de hermosos y bien cuidados jardines. Un oasis de paz y meditación en el centro de la ciudad donde uno se olvida del bullicio de la gran capital.
Las salas de Pashinko las descubri por curiosidad o porque alguien dejó la puerta abierta y de repente un ruido infernal llegó de su interior que llamó la atención de mis orejas sagradas. Se trata de unos locales cerrados, insonorizados, con luz artificial, donde hay instaladas 100 maquinas para jugar a ganar o perder dinero, llena de subnormales que gritan, se agitan, transpiran y babosean como dementes moviendo palancas y viendo correr y saltar manzanas, cerezas, adrenalina y felicidad...
Un ambiente demencial donde todos son hombres y cuando uno sale a la calle da la impresión de ver salir un Zombi, un replicante, el sobrino de Frankestein; un juego muy popular que a los gaigin (extranjeros) se les pasa por alto y tampoco se atreven a practicar. En casi todas las ciudades hay estos locales Pashinkos y sin embargo faltan bibliotecas y centros culturales y en este aspecto la cultura japonesa está bastante atrasada. La primera biblioteca se inauguró 100 años mas tarde que en Inglaterra...
Ikeburo es otro de los barrios interesantes y una de las grandes estaciones de metro y tren por donde salen como hormigas miles de tokiotas cada mañana, cruzan la calle ordenadamente en silencio como si fueran el ejercito de salvación, no se tocan ni se empujan y todos llegan al otro lado cuando el semáforo verde acaba de cambiar de color. Aquí se encuentra el edificio Sunchine City, un observatorio con una vista panorámica de 360 grados a 240 metros de altura con unas vistas impresionantes de la ciudad y del Fuji San. La vista se pierde en la inmensidad del espacio de esta gran urbe asiática Las estaciones de metro son una buena experiencia para poner en practica la meditación Zen, pesadilla para los "gaigin" como se conoce a los extranjeros, un termino algo particular porque hay lugares donde el gaigin no es bienvenido y de forma cortes se les hace pagar una entrada o simplemente les dicen que está cerrado. En otros lugares solo podrá entrar si viene acompañado por un robot de la Sonny que lo introduzca y vele por él, por no hablar de la visita a una casa Geisha en Kyoto, acto casi prohibitivo para los foreigners tanto por el precio que puede rondar los 1000 euros como por la discreción, exclusividad, privacidad y tradición .
En las estaciones de metro-tren no hay personal de servicio ni informativo, es decir que todo depende de las maquinas y del conocimiento que se tenga del idioma de las maquinas y la buena voluntad para mirar detenidamente lo que no se logra entender. Uno se queda parado como un idiota frente a la maquina u observa como un marciano el plano con las 13 líneas que van por abajo y los trenes por arriba o ambos juntos. .
El viajero mas entusiasta sale del hotel con la idea de llegar a la calle Higashi al norte y luego se encuentra con largos pasillos que parecen avenidas con innumerables locales, restaurantes, cafés, bar, boutiques, panaderías que lo conducen al otro extremo de la salida, es decir a la parte oeste donde desorientado y desubicado en busca de la ayuda de San Pedro o las maldiciones de Satanás.
Y nada mejor que visitar el barrio de Shinjuku donde se encuentra el Gobierno Metropolitano, grandes rascacielos, sedes de oficinas, bancos, restaurantes, jardines teatros, tiendas a granel y hoteles para saber lo que significa ver salir una ciudad completa por las puertas del metro. Por aquí salen 700.000 personas cada dia! Es la salida de metro mas concurrida del mundo. Para un gaingin perderse aquí es muy fácil, y convertirse en un extraterrestre buscando la salida o la ayuda de algún samaritano también es fácil, aunque lo mas recomendable es que lleven una novela de Kafka para que se vayan sintiendo comprendidos.
Y para quienes busquen lugares mas pequeños y originales, menos concurridos y menos turísticos, hay varias islas al sur de Tokio como Ohshima a unos 100 kilómetros, Toshima, Niijma, Shikinejima, Kozushima y otras que tienen acceso por barco o por avión y que yo espero visitar one day. A mi me interesaba conocer la isla de Okinawa situada al sur de Honshu pero eran palabras mayores llegar en un vuelo de casi 1000 kilómetros en busca de una ilusión..
El barrio de Lidabach i tenía para mi un encanto especial igual que lo tenía para Murakami y lo conocí de pura casualidad la primera vez que lo visité. Un día tuve la ocurrencia de irme caminando desde aquí a otro barrio y llegué al infierno perdido y cansado como un perro andaluz. Bueno no sería el primero que se pierde en esta ciudad u otra cualquiera cuando uno no viaja en grupos organizados sino de la mano con su alma y espíritu de vagabundo. En otra ocasión me metí a un bar y pedí una cerveza, cuando pague los 10 dólares de la consumición me dije que era mejor beber te verde ya que el café oscilaba en precios parecidos y yo soy de café y croissant.
Sin embargo el tokyota disfruta visitando locales de moda para beber y comer y por la noche los bares están muy concurridos y las damas solteras beben 5 cervezas y 10 sake por su soltería. Las hermanitas me llevaron a su apartamento situado a hora y medio de tren y me invitaron a tomar te verde; no bebían café, vino ni cerveza. Yo creo que eran Testigos de la Virtud y la moral; no salían de noche, apenas conocían su país, una no había estado nunca en Kyoto, eran solteras, viajaban una vez al año a Europa, no tenían novio, tampoco habían sentido el tam-tam de los deseos y si no fuera por los carteristas en España no tendrían vida sexual. Yo creo que eran unas santas, devotas de la Mari Tere.
Vivían en un mini apartamento, cuando una dormía la otra salía a pasear con la maleta, el colchón estaba adosado a la pared y el televisor colgaba fuera de la ventana, algo normal como en muchas casas para tener espacio y poder estirar las piernas me contaba una de ellas. Nada del otro mundo en la China de Mao donde en un apto. similar viviría una familia de 10, mas los invitados y un par de cerditos (por si no lo sabían son animales sagrados) sin ningún tipo de problema.
Me contaban lo que cuesta un alquiler en el llamado "centro" de Tokio, la imposibilidad de comprar una vivienda a no ser que sea un regalo de papa rico (me sentí feliz de saber que no soy el único sin casa) y de cómo viven muchas jóvenes hoy en dia; en casa de sus padres, asi se ahorran el alquiler y se permiten llevar una vida holgada de bares y restaurantes. Como las vacaciones son muy pocas y de pocos días, ahorran dinero y viven su gran ilusión visitando Paris, New Cork, Londres, Barcelona, Roma, alojándose en elegantes hoteles, comiendo en los mejores restaurantes y se visten de Armani y Saint Laurent.
Me solidarice con sus lamentos y justificaciones de no tener casa propia, o de vivir en un mini apartamento y les conté que algo muy parecido estaba ocurriendo hoy en la Italia de Berlusconi donde hijos e hijas de mas de 30 años aun viven con la mamaa porque no tienen seguridad laboral.
Me consideré un afortunado de poder conocer una casa japonesa donde raramente se invita a un colega de trabajo y menos a un desconocido, al no poder ofrecerle confort ni espacio para celebrar una reunión, una cena o una fiesta. La mayor parte de estas casas no tienen jardín y se trata de unos cuantos metros cuadrados que se aprovechan de la mejor manera por lo tanto las cucarachas tienen que pedir cita en invierno para llegar en el verano y las moscas sufren porque no pueden entrar. Las palomas no tienen lugar para anidar y las golondrinas han tenido que emigrar a Estambul.
Surgió una gran afinidad con las sisters de la caridad y me invitaron a conocer en auto el volcán Fuji san. Una atención que merecía toda mi consideración y agradecimientos en un país donde las horas libres son tan pocas y tan necesarias para dormir, soñar y ser a little bit happy. ¿Sexo? ¿What are you talking about? No hablemos de sexo en este país porque no hay tiempo to make Love, hay que trabajar, falta sueño, nadie habla de stress pero es un deporte nacional y los solteros se compran una muñeca de goma que habla en ingles y francés que satisface sus deseos western y las mujeres una almohada con formas masculinas con las cuales duermen abrazadas y lokas de ansiedad.
Bueno así me lo contó un vagabundo que conocí en un parque donde se juntan los marginados de la sociedad rica que han perdido el trabajo, la familia, el respeto de sus congeneres y por dignidad y vergüenza son incapaces de pedir limosna o ayuda familiar. Al día siguiente apareció la hermana pequeña con un auto enorme en consideración a su pequeño tamaño de conductora. En ese coche cabían 6 japoneses sin apretar y 30 chinos apretados. Me dijo que era ecológico y ahí radicaba el secreto de sus grandes dimensiones y prestaciones. Yo seguía mirando el tanque con 4 ruedas que tenia en frente y la mini conductora que se atrevía con semejante artilugio de las galaxias. Camino al Fuji iba admirando la belleza del paisaje y la pericia de la damita conductora que teledirigía su coche con conocimiento artesanal. ¿Sabían que aquí se conduce por la izquierda y se camina por la derecha?
Hicimos una pausa para un café las fotos de rigor y continuamos. Yo les conté que vivía en una isla con un volcán activo que tiene casi la misma altura que el Fuji san. y al igual que este es un parque nacional. Y así llegamos a uno de los 5 lagos que rodean a este precioso e impresionante volcán. Su figura es mágica y en esta época del año aun tenia nieve en sus cumbres lo que le daba un encanto especial. El día era diáfano, el cielo azul y la temperatura algo fresquita aun con los rayos del sol. Había una total tranquilidad en el interior del parque, la temporada de apertura y asenso comenzaba mas tarde (para mi felicidad) y daba la impresión de que éramos los únicos visitantes aquel dia que no era week end. La ascensión esta dividida en estaciones y dicen que hasta el 1800 y algo estaba prohibido que las mujeres subieran mas allá de la segunda estación porque podía enojar a los dioses y causar vientos y tempestades. Hay otra estación donde llegan todos y es la estación de las dudas dijo el gordito Budas sonriente one day.
Mis amiguitas me contaban que era un lugar muy concurrido y una de ellas no había estado nunca en aquel lugar y la otra lo conocía por una postal. Se veían instalaciones para el turismo, barcas para adultos y niños, parques, cafés y restaurantes y como ya pasaba el medio dia buscamos un lugar donde comer. Dimos con uno muy típico con el menú del dia donde no había ningún turista y comimos unos pescados a la brasa que según me contaba las sisters eran del lago mayor el Kawagushi.
La invitación era de mi parte, no podía ser de otra manera vista la atención de las 2 damitas y presenté mi amour fraternelle, ( ya saben la Mademoiselle) al cajero para que se hiciera cargo de la cuenta que ella asumió con total deportividad. Pero volvamos a Tokio, cuando salgan del hotel, no olviden un shizu (mapa) del metro y del tren que les ayudara moralmente tenerlo en la mano como un policía un bastón, pero cuando lleguen a las taquillas para sacar un billete se quedaran colgados igual que yo sin entender las líneas que suben y bajan como un pentagrama de la desesperación y nada raro es ver una pareja de turistas caminando desorientados en Tateyama, un pueblo perdido en el interior de Honshu cuando su intención era visitar Kyoto sin Amour. Otro mapa de la ciudad y algunas palabras en japonés no esta nunca de mas cuando se encuentren en apuros indefinidos, como por ejemplo si ven salir un maremagnum de gente de la estación y quieran pedir socorro porque crean que es un terremoto y nadie entienda el grito de los Beatles ¡Help! porque en japonés se dice ¡Tasukete! que hay que entonar con cierto dramatismo y mejor pronunciación y que tendrán que improvisar de lo contrario morirán aplastados cuando salgan 10.000 robots en el barrio de Sony & friends.
Y cuando estén un poco harto de tanta gente, se van a dar un paseo por la bahía Odaiba , que esta "cerca" de Ginza y es una zona ideal para cenar por la tarde en un barco restaurante, enamorarse por la noche y cruzar un puente colgante para colgar las imágenes y las vivencias en un sueño reparador y por el día tomar un autobús acuático y visitar la casa del Capitán Nemo o disfrutar en silencio de las olas del mar.
Con la experiencia de mi viaje anterior, había decidido dedicarle esta vez mas tiempo al gran Tokio aun cuando esa no fuera mi intención ni tampoco en el ayer, las grandes ciudades siempre consumen tiempo y provocan stress. Hay tantos lugares hermosos en este país que una visita de 15 días siempre deja puertas abiertas para conocer de verdad en una segunda ocasión lo que al comienzo fue una visita fugaz.. Mis amores con la Miss Visa iban en plan serio y me tomé 20 días de luna de miel que pasaban raudos y efímeros.
Aquella mañana era aun fría cuando me vestí de murciélago y salí a caminar lentamente con mi solitudine, observando los colores que cubrían mis ojos y me llenaban de gozo total, mi alma estaba pletórica de felicidad. Podría haber cantado "Gracias a la vida" pero me abstuve para no molestar a los pajaritos negros japoneses que silenciosos meditaban en los cerezos en flor.
Estos pajaritos son muy simpáticos de pequeños y en la época del sakura están en romances amorosos por todos los parques de la ciudad pero cuando crecen son muy pesaditos y se han tomado unas confianzas que asustan al descuidado transeúnte. Lo de pajaritos negros suena muy bien pero si les digo que son serios, de malas pulgas, odiosos e impertinentes y además se llaman cuervos, entonces verán que son los malos de la película del otro ayer. Me acordé de mi jefa y me preguntaba si el mundo de la oficina aun existiría y si todo seguiría funcionando con normalidad.
Me dirigí a la estación de los dolores de cabeza y a bordo del " chikatetsu" me fui a Asakusa, el barrio antiguo, a conocer el Tokio abuelo, el templo de Sensoji y comer un suchi perdido en sus calles y en el tiempo de los Shogun. Al llegar había olvidado que era domingo ¡My god! diría un cristiano yo no dije nada porque me perdí en medio de una ola gigante, un tsunami de familias que visitaban este lugar.
Eran tantos que me impedían encontrar la entrada, digamos que era algo así como un ejército de domingueros acompañado con otro ejército de familias que transitaban pacientemente de arriba a abajo sin cesar. La fría madrugada había dado paso a una temperatura casi primaveral, era casi medio dia y me molestaba el uniforme de murciélago que llevaba en aquel momento pero era too late para lamentarse o transmutarse. Perdido en este océano de piernas y cabezas busqué un lugar para comer un suchi, beber una cerveza y continuar con mi felicidad. Mientras tanto observaba con atención el estilo de construcción de este palacio tan antiguo, tan lleno de historia, sus colores, sus ornamentos, su interior, la cantidad de gente que pasaba a mi alrededor, sus atuendos de domingueros y de pronto divisé a lo lejos una reunión de damas, todas ellas vestidas elegantemente en kimono y hacia allí dirigí mis pasos cansinos.
Yo ya había estado en Kyoto en mi viaje anterior pero esta vez seria algo diferente y solo me faltaban un par de días para desplazarme nuevamente a ese bello lugar. Este encuentro era una premonición de lo que me esperaba en mi próxima visita. Era una mañana de abril y quizás esta reunión de damas coincidía con una tradición histórica que data del periodo Edo (1600-186
Por cierto todas las mujeres tienen un kimono en casa y se lo ponen para determinadas ocasiones y esta era una de ellas. Estas prendas de vestir tienen un gran valor y los de buena calidad son extremadamente caros y pueden superar los 5000 euros, además al ser la tele fina y delicada requiere un tratamiento especial de limpieza que resulta bastante oneroso para su dueña Hace un tiempo las madres pagaban a un asistente o consejero en las tiendas de vestir para ser aconsejadas en el tipo de kimono que le regalaban a la hija.
Había tanta belleza y delicadeza en ese encuentro inesperado con estas damas vestidas como tulipanes en un jardín de ensueños, tratándose además de un templo y nada menos que el más antiguo de la capital. Parecía ser una fiesta, un encuentro femenino, una ceremonia, la llegada de la primavera, en fin toda la información que uno se pierde cuando es casi sordo y mudo en un país donde no caben preguntas de "gaigin" sin presentación. En el centro del grupo destacaba la figura esbelta y graciosa de una dulce y tímida joven de Kyoto que vestida como una mariposa atrajo mi admiración y atención de murciélago solitario...
Sin poder evitarlo me acerqué a ella con mi mejor sonrisa de pato y le dije en mi japonés bárbaro ¡Konishiwa! -- Watachi wa Pato San", -- Sumimasem - Un corazón se dibujó entre la gente y ella me correspondió con una sonrisa de mariposa que invadió mis secretos nocturnos. Inmediatamente encontré un voluntario (hay tantos) que plasmara alegremente este imborrable recuerdo con un clic de felicidad inmortal. Sin duda alguna esta bella dama era la princesa encantada en la primavera de todos mis otoños viajeros que me obligará un día a volver nuevamente al país de los sakuras y kimonos en flor. Ya podría morirme feliz si la vuelvo a encontrar en los callejones de Gion que es donde salen de noche estas bellas libélulas que cautivan a todo el mundo con sus ajuares de bellos colores que cambian según la estación del amour. Cuando volví a mi reality show, cuando regresé de mi viaje a la luna, todo era igual en el campo y la ciudad, el tiempo se había detenido el mismo dia en que me había marchado. Yo había volado a oriente mientras el resto caminaba de forma regular en occidente, había soñado mil sueños mientras los demás dormían, me había convertido en PatoSan, un pato clonado en un parque con piedras que meditan y un lago que parecía artificial. Los días fueron pasando lentamente y continué flotando en una nube de avenidas, parques, caras, figuras, imágenes, misterios, emociones y durante algunas semanas me refugié en los momentos vividos en aquel lejano país. Nadie sabia donde había estado y tampoco me preguntaban por mis dias de ausencia, yo traía flores blancas en la frente, rincones de Kyoto en los bolsillos, cristales rosados en mis pupilas, sonidos nuevos en mis orejas sagradas y sin embargo era invisible para los demás.
Un dia se presentó la rutina, me dio la bienvenida y me dijo que era hora de aterrizar. La felicidad de viajar es parecida al amor decía Colon, un préstamo de la vida que no nos pertenece".
Mañana le daré a estas líneas un final touch, un mantra de buen rollo para que viajen en busca de otros viajeros que deseen vivir y sentir casi tanto o mas de lo que yo he tenido la suerte de experimentar. Mis impresiones de Kyoto Mon Amour quedarán pendientes hasta que me vuelva la inspiración.
Good night
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Calificación
3,42 estrellas de 5
3,42 puntos (1 votos) |
publicado el 23 de agosto a las 07.13 |
Últimos comentarios
chicheritos dice:
muy buena descripción de Japón, también es muy interesante saber todo lo referente al tren y demas comentarios que hiciste. Te felicito. Saludos, desde mi querido Buenos Aires.
Publicado el 24 de agosto a las 13.16
polarys dice:
felicitaciones! de verdad que si , me encanto , me divirtio pero sobretodo me informé más, gracias por este diario , fué una gran experiencia poder leerlo.
Publicado el 24 de agosto a las 20.00
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Capítulos de este diario
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1
Tokyo Blues
Japón | 23 de agosto de 2008
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